
Sumergido en prisiones de oscuridad
Por voluntad propia, no lo puedo explicar
Cada día yo invento como sea escapar
Pero es muy difícil y me quedo por voluntad
Apresado queriendo y sin querer
En esta agonía de mil quejas
Y aun así digo muy dentro de mí ser
Que este sufrimiento no vale la pena
Y entonces encuentro en las tinieblas
Un recurso más grande que la vida
La muerte de seguro es la solución
Y clamo a quien responda antes del adiós
Y en el preciso instante, el más oportuno
Escucho una suave voz que me detiene
Me dice que me ama, que no lo haga
Y confundido obedezco a esa suave voz
Que me conforta cuerpo, alma y corazón
Y reconozco que mi vida lo necesita
A ese que es el único Dios.
Y desde entonces mi vida cambio
Desde que Cristo mi ser transformó.
Autor: Fernando Javier Cortés
No hay comentarios:
Publicar un comentario